1942 - 1961

Conrado Benítez García.

Conrado Benítez García.

Alfabetizador. Se inició como maestro voluntario y fue ubicado en una escuela en las montañas de Sancti Spíritus, donde alternaba las clases de 44 niños por el día con otros tantos adultos por las noches, con el fin de erradicar el analfabetismo. Mientras se encontraba realizando esa faena fue asesinado por elementos sin escrúpulos que troncharon su vida por el solo «delito» de llevar la enseñanza a los campesinos.

Había nacido en la occidental provincia de Matanzas el 19 de febrero de 1942. Era excesivamente callado, introvertido y muy respetuoso. Desde muy pequeño mostró interés por ir a la escuela pero se vio obligado a trabajar ya desde segundo grado. Trabajó como limpiabotas y panadero para contribuir al sustento familiar, durante el día, y dedicar las noches a estudiar, en busca de horizontes más prometedores. En 1954, al aprobar el sexto grado, matriculó la enseñanza Primaria Superior.

Luego del triunfo de la Revolución en 1959, en los primeros meses de 1960 el entonces Primer Ministro, Fidel Castro, hizo el llamado para formar el contingente de Maestros Voluntarios en la Escuela de Capacitación Pedagógica de Minas del Frío, que impartirían clases en las montañas.

A Conrado le interesaba el magisterio, aunque también quería estudiar Ingeniería Eléctrica. Se incorporó al primer destacamento, donde señaló que permanecería dando clases en la Sierra Maestra «todo el tiempo que fuera suficiente», incluso su disposición a formalizar su residencia permanente allí y recibir entrenamiento militar.

Ya graduado se ocupó de la escuela situada en la finca San Ambrosio en las montañas de Sancti Spíritus. Fue de los primeros en ser ubicado, junto a Magalys Olmos López fue destinado a una intrincada zona de Trinidad, en la región montañosa del centro del país. Una zona muy aislada, conflictiva y de influencia contrarrevolucionaria, donde operaban, entre otras, las bandas de Emilio Carretero y Osvaldo Ramírez.

A Magalys la situaron en Ciego Ponciano; a él, en Sierra Reunión, donde fue el primer maestro de esta área. Allí construyó su escuela en un aserrío y ayudó a su compañera a levantar la suya. Para solucionar el problema de los asientos, clavó unas estacas y le puso tablas encima, porque lo más importante para él, era que todos los campesinos y los niños aprendieran. Los últimos días de 1960 los pasó con su familia y su novia.

Al regreso, el 4 de enero, ambos llegaron a la casa del campesino Felo González, luego de que otro campesino de la zona, les advirtiera que debían detenerse, porque se sabía de la presencia de alzados en las cercanías. Ella le pidió a Felo que los dejara pasar la noche allí y él aceptó; pero Conrado decidió continuar la marcha. Estaba entusiasmado; pues quería llegar donde sus alumnos, a quienes llevaba libros de cuentos, colores y juguetes.

A solo seis días de iniciada la Campaña de Alfabetización el 5 de enero de 1961, en Tinajitas o zona de Las Tinajas, en las montañas de Pitajones, del macizo montañoso Escambray, Conrado Benítez fue asesinado junto a otros compañeros, por la banda de alzados contrarrevolucionarios encabezada por Osvaldo Ramírez.

Las únicas armas que portaba eran sus pertenencias personales, un libro de Anatomía, uno de Matemáticas y uno de Composición, entre otros, y algunos regalos para los alumnos que, impacientes, le esperaban en la finca San Ambrosio.

Su vocación por la enseñanza y sus condiciones de joven y negro, constituyeron las tres razones por las cuales fue asesinado por aquellos bandidos alentados y apoyados desde Estados Unidos de América, era el ansia de combatir la incultura que dominaba a la población cubana.

Junto a su cadáver medio insepulto fueron encontrados también los de Eliodoro Rodríguez, Luis Conesa, Antonio Navas, El Currito, y otro campesino no identificado.

El suceso cobró especial trascendencia sobre todo para los jóvenes que se formaban en las carreras pedagógicas y en el lugar del hecho se levantó un obelisco en honor a las víctimas asesinadas, y la brigada de alfabetizadores creada el 17 de enero de 1961 por la Revolución adoptó su nombre. También este día, se adoptó la Ley No. 926 del Gobierno Revolucionario donde se crea el Consejo Nacional de Cultura, adscrito al MINED.

Posteriormente el 28 de enero de 1961, ocasión en la que el máximo líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, convocó a la histórica Campaña Nacional de Alfabetización llevada a cabo en toda Cuba y manifestó: «¡Ese maestro después de muerto, seguirá siendo maestro! ¡El pueblo nunca lo olvidará!».

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