1910

Federal Bureau of Investigation.

Buró Federal de Investigaciones (FBI)

Se supone que el Federal Bureau of Investigation (FBI), en español Oficina Federal de Investigación, es el principal brazo de investigación del Departamento de Justicia los Estados Unidos, que su misión sea mantener la ley, investigando violaciones penales en el ámbito federal; proteger a los Estados Unidos de acciones de inteligencia extranjera y actividades terroristas; proporcionar ayuda de aplicación de la ley a agencias federales, estatales, locales, e internacionales.

Sin embargo es copioso el inventario de acciones emprendidas por el FBI para favorecer las actividades terroristas y combatir a los luchadores contra el terrorismo.

Uno de los más bochornosos hechos en los que se halla involucrado el FBI es el de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo el 6 de octubre de 1976 frente a las costas de Barbados. Un documento secreto del FBI sacado a la luz pública corrobora que Orlando Bosch, como jefe de la organización terrorista Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), se reunió con Luis Posada Carriles y otros criminales en Caracas el 8 de septiembre de 1976 para definir los tipos de acciones que podrían organizar en territorio venezolano.

Un informante del FBI en Venezuela, siempre de acuerdo con la revelada documentación, identificó a Bosch junto a Posada Carriles como los responsables del sabotaje contra el avión cubano, en el cual perecieron 73 personas incluido el equipo juvenil de esgrima de la isla.

Aunque sin precisar el nombre, el texto desclasificado precisa que uno de los dos ejecutores que colocaron la bomba en la aeronave, o Freddy Lugo o Hernán Ricardo Losano, ambos venezolanos, llamó a inmediatamente a Bosch para darle el parte de que un ómnibus con 73 perros se despeñó por un precipicio y todos murieron.

De todo esto no ha dicho ni una palabra la alta jefatura del FBI. Ni antes ni ahora.

Sumamente bochornosa ha sido también la intervención del FBI en el caso de cinco cubanos luchadores antiterroristas prisioneros en cárceles norteamericanas. En 1998, oficiales de alto nivel del FBI fueron enviados a La Habana, a solicitud de las autoridades cubanas, donde les entregaron miles de páginas de documentación y cientos de horas de grabaciones en vídeo sobre acciones terroristas organizadas por células en Florida.

El FBI reaccionó arrestando a quienes habían proporcionado la información, entre los que se encontraba el grupo conocido como los Cinco Cubanos. A los arrestos siguió lo que llegó a ser un juicio espectáculo en Miami. Los Cinco fueron declarados culpables (tres condenados a cadena perpetua por espionaje; y el líder, Gerardo Hernández, por conspiración para asesinato). Entretanto, personajes considerados por el FBI y el Departamento de Justicia como terroristas peligrosos viven alegremente en EEUU y siguen conspirando y llevando a cabo actos criminales. La lista de terroristas residentes en EEUU también incluye a Emmanuel Constant, de Haití, conocido como Toto, un antiguo líder paramilitar de la época de Duvalier. Constant es el fundador del FRAPH (Frente Revolucionario para el Avance y el Progreso de Haití, el grupo paramilitar que consumó la mayor parte del terrorismo de Estado a principios de los años 90 bajo la junta militar que derrocó al presidente Aristide. Según informaciones recientes, Constant está viviendo en Queens, Nueva York.

En el plano interno también se ha hecho notar la amoralidad que el FBI ostenta en la lucha contra el terrorismo. La World Socialist Web denunció el 18 de agosto del 2004 que el FBI ha puesto en práctica planes de amplio y largo alcance para intimidar y agredir a los adversarios de la política pro guerra del gobierno de Bush. En anticipación a la Convención Nacional Demócrata, celebrada en Boston a principios de ese mes, y la inminente convención del Partido Republicano en la ciudad de Nueva York, la Fuerza de Tarea Conjunta Contra el Terrorismo [JTTF] del FBI ha movilizado a sus agentes para que espíen, interroguen y amenacen a los manifestantes contra la guerra, inclusive interferir con sus actividades para rendirlas obsoletas.

En plena infracción de los derechos democráticos básicos y constitucionales, la JTTF mantuvo bajo vigilancia y en varios casos ha interrogado a docenas de personas en por lo menos seis estados acerca de sus acciones y opiniones en contra de la guerra. La JTTF ha visitado los hogares y lugares de trabajo de oposicionistas a la guerra, así como también a amigos y a parientes. En ninguno de los casos ha habido evidencia de actividad delictiva—ni perpetrada ni calculada—por parte de los individuos en cuenta.

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