1950

Armando Fernández Larios, agente de la DINA.

Armando Fernández Larios

Mayor del ejército chileno, ex agente de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA).

Fernández Larios nació en Washington, DC, en 1950. Hijo de un oficial de ejército comisionado en esa ciudad en la época.

En 1970, a los 20 años y ya como subteniente del Ejército chileno, participó en el curso Combat Arms Orientation, en Fort Gullick, Escuela de las Américas, entre el 12 de enero y el 13 de febrero de 1970.  

Tras su participación en el asalto al palacio de La Moneda  el 11 de septiembre de 1973, el joven teniente fue comisionado a integrar la comitiva de Arellano Stark, y fue partícipe de la secuela de muertes y desaparecimientos durante la caravana por el sur y el norte del país. Durante ese viaje participó, al menos, en la masacre de Copiapó y el asesinato de Winston Cabello, el 17 octubre de 1973.

En julio de 1974 en Arica, participó en la tortura, muerte y desaparición de Manuel Sanhueza Mellado, 30 años, miembro del Comité Central de la JJ.CC.

En septiembre de 1974, participó en la desaparición de David Silberman, caso por el cual ha sido procesado por el juez Juan Guzmán.

A principios de 1975, aparentemente ya como miembro del Departamento Exterior de la DINA, Fernández fue enviado a Lima, Perú en una operación encubierta para establecer contacto con el enlace de la Dirección del Partido Socialista en ese país, con el fin de llegar a la cúpula del partido. Sus exquisitos gustos lo delataron. El enlace no confió en este extraño «compañero», que lo citó a una reunión en un hotel de lujo y pidió whisky. La operación abortó.

En agosto de 1976, Fernández Larios volvió a Estados Unidos con la misión de preparar el terreno para el asesinato de Orlando Letelier y Ronni Moffit, ocurrido un mes después. Procesado por un tribunal federal de Washington en 1978 por su participación en el crimen, el régimen chileno denegó la solicitud de extradición de Fernández Larios a Estados Unidos.

Sin embargo, casi una década después, el agente de la DINA negoció su entrega a Estados Unidos a través de su mediador, Federico Willoughby, y en enero de 1987, fue recogido en Brasil por el agente especial del FBI Carter Cornick –a cargo del caso Letelier-, y llevado de vuelta a la capital estadounidense. Luego, negoció un acuerdo con el Departamento de Justicia para declararse culpable como cómplice del crimen, a cambio de poder vivir y trabajar en EE.UU. tras cumplir la condena, y tener la seguridad de que no sería extraditado a Chile bajo ninguna circunstancia.

Cuando fue notificado sobre la demanda de la familia del ingeniero Winston Cabello (marzo de 1999), una de sus víctimas durante la «Caravana de la Muerte» en 1973, Fernández Larios había recién regresado de un viaje a Chile, donde testigos lo vieron y conversaron con él. Entre sus actividades se incluyeron reuniones con antiguos camaradas de armas. El juicio por la demanda civil de la familia Cabello se puso en marcha el jueves 26 de septiembre de 2002. En ella se le acusó de crímenes contra la humanidad, ejecución extrajudicial, y trato cruel, inhumano y degradante. Mientras, otras víctimas indirectas de sus torturas le impidieron descansar. Fue así como el viernes 24 de mayo 2002 la justicia argentina pidió a EE.UU. su arresto preventivo con fines de extradición por el asesinato del general Carlos Prats y su esposa.

La decisión del jurado fue presta, y para el 16 de octubre de 2003 lo condenó a pagar cuatro millones de dólares a la familia del ingeniero Winston Cabello. Tres jueces del Circuito de Apelaciones de Atlanta ratificaron el fallo el 15 de marzo del año siguiente.

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