1926 - 2011

Represor argentino, jefe militar de Tucumán.

Antonio Domingo Bussi

Nació en Entre Ríos el 17 de enero de 1926. En los últimos años de su vida, Bussi sufrió varias recaídas en su salud, lo cual le impidió presenciar algunas audiencias de los juicios en los cuales fue condenado a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad y falleció en Tucumán el 24 de noviembre de 2011.

Su vida pública comenzó en diciembre de 1975, cuando reemplazó al frente del Operativo Independencia a Acdel Vilas. Antes de irse, Vilas anunció que la guerrilla tucumana había sido derrotada. A Bussi le tocó «rematar a la subversión», explicó alguna vez.

El 24 de marzo de 1976 se convirtió en interventor federal y jefe militar de Tucumán, concentración de poder que no ostentó ningún otro gobernador de facto. Siempre desbordante de pistolas y granadas para infundir sumisión, extendió al infinito el concepto de «subversivo», que no excluyó ni a los mendigos: la noche helada del 16 de julio de 1977 ordenó levantarlos de las calles y tirarlos en un desierto de Catamarca.

En 2006 perdió un juicio contra el escritor Tomás Eloy Martínez, que al recordar la historia lo calificó de «tirano» y «feroz exterminador de disidentes».

Según la Comisión Bicameral Investigadora, el 70 % de los 507 secuestros registrados en Tucumán se produjo durante los dos años de su gobierno. Solo una de cada cinco víctimas tenía militancia política o gremial conocida. «Nueve de cada diez fueron secuestrados en sus domicilios, lugares de trabajo o en la vía pública por personas armadas que actuaban con una superioridad numérica de 15, aproximadamente, contra 1», apuntó la Comisión. En los registros militares consta que la Compañía de Monte del ERP tuvo, en su momento de mayor despliegue (1975), entre 120 y 180 efectivos.

Tras explayarse sobre torturas, uñas arrancadas con tenazas y hombres enterrados hasta el cuello, el exmilitar Omar Torres relató dos fusilamientos que presenció. «El general Bussi se apersonaba y daba la orden con un disparo ejecutando a una persona». Sus subordinados remataban al resto, que caían a un pozo. Luego «se echaba leña, aceite y gomas de automóviles». Juan Martín describió el método de entierro en vida, contó que obligaban a los detenidos a rezar el Padrenuestro y el Ave María: «Y nos exhortaban a dar gracias a Dios por haber vivido un día más».

Los jefes de los campos se ufanaban de haber aprendido a torturar en Vietnam, a donde Bussi fue como observador invitado por el Ejército norteamericano.

Lo salvó el punto final, pero también la Justicia tucumana. La Corte Suprema reprendió con dureza a la Cámara Federal que no lo procesó pese a la abundancia de pruebas. Un año después, en 1988, fundó Fuerza Republicana, partido que lo llevó a la gobernación y al Congreso Nacional.

El pueblo tucumano le permitió ganar ocho elecciones. En 1993 asumió como diputado nacional y dos años después como gobernador. En 1998, una Comisión Especial Investigadora reveló sus propiedades y depósitos bancarios. Poco después se conocieron sus cuentas secretas, millonarias, en bancos de Suiza y Luxemburgo. «Imperfecciones propias de mi naturaleza humana», dijo.

En 1999 volvió a ser electo diputado. La APDH lo impugnó por sus crímenes y por haber ocultado sus cuentas en 1993. La Cámara le impidió el ingreso. El Tribunal de Honor del Ejército, que nunca le cuestionó secuestrar o torturar, lo sancionó por mentir.

En 2003 fue electo intendente de San Miguel de Tucumán por una diferencia de 17 votos, pero su detención le impidió asumir. El juez federal Jorge Parache le concedió arresto domiciliario en su casa de Pilar, que violó según denunció la Secretaría de Derechos Humanos provincial.

El 28 de agosto del 2008, Bussi fue condenado a prisión perpetua e inhabilitación a prisión domiciliaria, junto con Menéndez. Tras la confirmación por parte de la Corte Suprema de Justicia de dicha condena, Bussi fue dado de baja del Ejército, lo cual implica la pérdida de su rango y su condición de militar.

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