1898 - 1948

Jorge Eliécer Gaitán.

Jorge Eliécer Gaitán

Revolucionario colombiano conocido como Capitán y mártir de multitudes. Tuvo a su madre como guía y a su pueblo como su objetivo de lucha.

El primogénito de Eliécer Gaitán y Manuela Ayala nació el 23 de enero de 1898. La familia vivía en el humilde barrio Las Cruces, de Bogotá.

La Navidad de 1928 tuvo un sabor amargo para Colombia. Hubo luto tras la matanza de la bananera. Muchos niños fueron masacrados y nadie en el país se atrevía a hablar. «Jorge Gaitán sí lo hizo -recuerda en Bogotá el profesor universitario Eduardo Umaña-. La primera batalla penal la libró contra las compañías transnacionales, entre ellas la United Fruit Company. Soldados colombianos cumplieron la orden de desalojar a los empleados y obreros que ocuparon las tierras. Como fiscal del Ministerio Público asumió la defensa de las víctimas. Se le bloqueó la investigación, le quitaron presupuesto para continuar su labor. Sacó dinero de su bolsillo para costear viajes. Los pobres lo veían como el abogado de los humildes. Vino el juicio. Dio nombres y apellidos. El Ejército resultó culpable de la masacre».

El abogado se había internado en las zonas bananeras del Magdalena. Mostró los cadáveres de los niños de la matanza. Llegó a decir: «El Ejército colombiano tiene la rodilla hincada ante el oro yanqui y la altivez para dispararle a los hijos de Colombia».

Briceño ratifica que en el curso de su vida resulta notoria la influencia de su madre. «De ella heredó el carácter, la disciplina, el amor por el estudio, por ella se hizo abogado».

De verbo encendido, recurrió a caminatas y trotes por los cerros para fortalecer el tórax para la oratoria. En 1920 entró a la Universidad Nacional. Con la tesis «Las ideas socialistas en Colombia» logró su título de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas el 26 de octubre de 1924.

El ascenso político de Gaitán le permitió lanzar su candidatura a la Asamblea de Cundinamarca para 1924-1925 y fue elegido diputado. En 1926 ingresó a la Real Universidad de Roma y obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia, de la Escuela de Especialización Jurídico Criminal. Por su tesis ganó el Premio Enrico Ferri. Con el reconocimiento venía un dinero en efectivo (liras). Lo rechazó y solicitó que se creara el premio República de Colombia.

A partir de 1929 responsabiliza al Gobierno por la miseria del país. Comienzan a llamarlo El tribuno del pueblo.

Fundó la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria (UNIR). Encabezó luego la lista electoral del Partido Liberal por Cundinamarca. El 8 de junio de 1936 ganó la Alcaldía de Bogotá. Creó el desayuno escolar para niños pobres y construyó los primeros barrios obreros de la ciudad. Sólo siete meses estuvo en el cargo, del cual salió por presiones políticas.

Llegó a ser ministro de Educación del gobierno de Eduardo Santos. Estableció el programa del zapato escolar y organizó el salón anual de artistas colombianos. El discurso del 7 de febrero de 1948 quedó inmortalizado bajo el nombre Oración por la paz. Expresó: «Señor presidente Ospina Pérez […] os pedimos que ejerzáis vuestro mandato, el mismo que os ha dado el pueblo para devolver al país la tranquilidad […]. Queremos la defensa de la vida humana. No creáis que nuestra serenidad es cobardía. Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia».

Dos meses después lo mataron. En Colombia, por esos días, celebraban la IX Conferencia Panamericana.

El 9 de abril de 1948, ha contado su única hija Gloria, salió de su oficina, poco antes de la 1:00 p.m., «después de una llamada que le hiciera mi madre, quien había soñado en la madrugada de ese día que a papá lo asesinaban, impresionada seguramente por los gritos de una niña de nombre María Clara Samper, quien me había lanzado a la cara un ¡ojalá asesinen a su papá!».

Mamá le contó el sueño y dijo: «Deja la Constitución y tómate el poder, a las buenas no te van a dejar llegar». A la salida del bufete, Juan Roa Sierra, conservador, le disparó a la 1:05 de la tarde. Tres tiros —uno en la cabeza y dos en la espalda— segaron su vida, a pocos metros del edificio Agustín Nieto, donde tenía su bufete. Los locutores radiales dieron la noticia: «El gobierno ha asesinado a Gaitán […] el pueblo se levanta grandioso e incontenible para vengar a su jefe. Pueblo a la carga. A las armas […]».

El homicida fue linchado y su cuerpo arrastrado por varias calles. La violencia exacerbada sumió a Bogotá en el fuego, saqueos, venganza y locura. El tranvía y la sede del periódico El Siglo fueron quemados. El Bogotazo cobró miles de vidas. Todo era confusión. No hubo entierro en el cementerio. La última morada fue su hogar. Gloria Gaitán, basada en investigaciones, ha afirmado que en el crimen hubo la intervención de la CIA.

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